El Consejo

—¿Me estás escuchando? — lo sobresaltó Vila.

—Ehm, sí, sí, la profecía. Sí, algún día — intentó aparentar Taras, que no tenía ni idea de lo que había dicho.

—Espero que en el Consejo prestes más atención, porque si no vamos apañados — dijo ella.

—En el Consejo se debate durante largas horas, y aunque intento estar siempre pendiente de todo y apuntar cada detalle, es cierto que en algunas ocasiones me he perdido un poco. Pero nunca en lo que respecta al barrio Oeste, obviamente.

Vila se rió.

—En fin, supongo que eres lo único que tenemos ahora mismo desde lo de Sethor.

—Eh… — quiso replicar Taras, ofendido, pero Vila continuó enseguida.

—Vale, entonces vamos al grano, antes de que te echen de menos. Hemos conseguido dar un par de cambiazos más en los transportes hacia Gathelic. Lo que pasa es que ha habido un pequeño… problemilla.

La luna de Gathelic, capítulo II.

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